ELECCIONES
Los «caladeros» de Córdoba
El PSOE pesca el 75% de su voto en los pueblos; el PP, un 45% en la capital, donde desnivelan más su red C’s y Podemos
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A río revuelto, ganancia de pescadores, dicen. Pero los «caladeros» electorales de Córdoba están bastante fijos desde hace muchos años con variaciones poco singulares. El único temor que PP y PSOE pueden tener es la incidencia de Ciudadanos y Podemos en sus nichos . A poco que se rastrean los datos de las últimas elecciones municipales y autonómicas de este año, empiezan a definirse esas zonas pantanosas donde la competencia es aún mayor por un voto , o donde las nuevas fuerzas políticas rascan apoyos.
Hay que tener presente que los sondeos no traen aguas plácidas, precisamente. Las cinco últimas encuestas que han desagregado datos provinciales ofrecen la misma foto: empate a dos entre PSOE y PP, empate a uno entre Ciudadanos y Podemos. En liza seis escaños y una dura riña por arañar votos y desnivelar ambas balanzas. Los diferentes expertos demoscópicos de cada partido apuntan a varias claves. El diputado de Podemos perjudica al PSOE, que intenta conseguir a toda costa el tercer escaño, vencer en la provincia no sólo en número de votos y contrarrestar el empuje que el PP pueda ofrecer con el cartel del exalcalde de Córdoba, José Antonio Nieto. Izquierda Unida, en su doble marca de Unidad Popular, está muy lejos de pretéritos resultados.
Para los populares, la preocupación es Ciudadanos , cuyo escaño les descuenta en gran medida, aunque dadas las últimas tendencias de campaña parece que también logra apurar apoyos del PSOE. Podría decirse que en Córdoba se reproducen las pugnas de los grandes cuadros generales.
De partida, el llamado «bipartidismo» en Córdoba tiene bien definidos sus graneros de voto desde hace mucho tiempo. El PSOE halla el grano electoral en un 75 por ciento en los municipios , mientras que su presencia en la capital -con un 40 por ciento del censo total de la provincia- apenas si sobrepasa el 25 por ciento, tomándose los datos de las dos citas electorales pasadas de este año y las generales de 2011.
Hasta un 78% el 24-M
Hace cuatro años, el PSOE obtuvo en toda la provincia 170.033 sufragios que le dieron 3 diputados. De esos votos, un 28,6 por ciento (48.739) los logró en Córdoba capital mientras que casi el 72% restante los acumuló en los otros 74 municipios. Hay que recordar que el censo de votantes está alrededor de un 40 por ciento del total en la capital. En las elecciones autonómicas, su victoria en el conjunto de la provincia con 151.955 apenas si rescató de la capital un 26 por ciento de esos sufragios frente al 74 por ciento de los caladeros provinciales. En el cómputo global de los comicios municipales, la desproporción aún fue mayor. De los 134.129 totales logrados en Córdoba, 30.334 fueron en la capital (un 22,6% del conjunto). El resto se repartió en los diferentes municipios donde consiguió mejorar su foto electoral frente a 2011.
El PP obtuvo en las generales de 2011 el 46,2 por ciento de sus 208.889 votos en Córdoba capital . Para las autonómicas, el peso de la ciudad más poblada alcanzó el 47,3 por ciento de los 115.456 sufragios logrados. En las municipales se bajó al 41,3 por ciento de los 122.840 recopilados.
El caso de la formación naranja de Albert Rivera encuentra asiento principalmente en la capital. Allí rozó el 60 por ciento de sufragios obtenidos en las autonómicas (19.257 de 32.157 votos para un diputado autonómico). En las municipales, la brecha fue mayor. Casi un 80 por ciento de las papeletas cayeron en urnas de la capital . Lucena, Puente Genil, Baena, Montilla, Pozoblanco, Cabra y Priego, por este orden, componen la oleada de proximidad a Ciudadanos.
Y en el caso de Podemos , que quedó por delante de C’s en los comicios andaluces con 53.167 votos en toda la provincia , ocurre algo similar. En aquel momento, la fuerza de Pablo Iglesias captó algo más del 50 por ciento de sus sufragios en Córdoba capital frente al resto de la provincia. Sin embargo, el hecho de que no concurriera con su marca en las municipales, diluyó ese efecto y centró en la capital su mayor gancho electoral.