Procesión
La Virgen de la Quinta Angustia, viernes doloroso en las calles de Córdoba
La imagen emociona en la salida extraordinaria por el décimo aniversario de su bendición
La Quinta Angustia, con «ilusión» ante su nuevo proceso de ingreso en la Agrupación de Cofradías

De tiempo ordinario, pero viernes. De casullas blancas, de mangas cortas, de calor del que asusta, de atardeceres tan eternos que parece que nunca llegará la noche, pero viernes. Y para el cristiano un viernes de misterios dolorosos del rosario, de recuerdo del vía crucis, hasta de evitar la carne, como se hacía antes.
La tarde y la noche fueron más de viernes que de verano cuando apareció en la calle la Virgen de la Quinta Angustia para celebrar los diez años de su bendición.
Además de una procesión extraordinaria, fue una forma en que la hermandad quiso decir cómo será en la calle cuando pueda salir. Y si es por lo que se vio y por las marchas con que acompañó la banda de la Estrella será clásica, recogida, solemne y con obras propias, como la de Marvizón.
A eso evocaba el manto negro de la Virgen de las Angustias, que volvió a llevar sobre los hombros como hace diez años. A eso el corazón traspasado con el estreno de un puñal donado por los hermanos y una cruz pectoral. A eso el vivo color morado de la saya bordada.
-U42103286502cGC-624x350@abc.jpg)
A eso las rosas blancas formando piñas muy verticales y atrevidas. Había aires de viernes también y hasta de Viernes Sano aunque hiciera calor en la alta candelería que la iluminaba. En los costeros llevaba los faroles del palio de la Virgen de la Concepción.
Salió la Virgen de la iglesia de la Merced, recorrió Reyes Católicos y buscó pronto el viejo caserío. Llegó hasta San Miguel y pasó por la calle Obispo Fitero precedida por un largo cortejo de hermanos. El andar de la cuadrilla de Curro, con el clasicismo serio, acentuaba la estampa, y la Virgen empezaba a conocer las calles de la ciudad que tiene que recibirla dentro de no demasiado tiempo.