Medio Ambiente
La población residente y los usos de la Sierra crecen en Córdoba tras la pandemia
DATOS DEMOGRÁFICOS DEL INE
Más de 6.100 personas viven de forma estable en numerosas parcelaciones que multiplican su residencia en verano
El efecto del Covid y la práctica senderista auspician nuevos circuitos y mejoras en el acceso y servicios
La CHG extingue la captación de agua que da servicio a la urbanización Las Jaras en Córdoba

La pandemia ha hecho que muchos cordobeses vuelvan a mirar de nuevo a la Sierra y opten por disfrutar de su valor natural, histórico y terapéutico, alejado del mundanal ruido, el acecho de los contagios o hasta la vida más tranquila. Muchos incluso han conocido parajes y lugares inéditos hasta ahora en su óptica local.
Sin duda una tendencia que las administraciones han recogido rápidamente como un retador guante hasta el punto de fomentar, por ejemplo, la creación de un cinturón verde perimetral de oeste a este, o la mejora de la Cuesta del Reventón para subir a las Ermitas. Intervenciones en marcha por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Córdoba, respectivamente, a las que se suman otras como el remozado del parque periurbano del Patriarca o los servicios de Los Villares.
Frente a la expansión en los núcleos periféricos de la Vega, Levnate y la Sierra, el casco urbano decrece
Los datos censales tampoco llevan a equívoco. El Nomenclator del Padrón que elabora el Instituto Nacional de Estadística constata que en los últimos años la población residente de forma estable en los más de treinta núcleos y barriadas de la Sierra, dentro del término municipal de Córdoba, crece de manera paulatina. Según qué zonas y con altibajos, pero de manera estable y, sobre todo, frente a la caída de los cordobeses que deciden seguir en el casco urbano. Entre 2017 y 2021, el monte ha ganado cerca de 250 habitantes mientras que el núcleo central de Córdoba ha perdido casi 4.200. la primera zona la mantiene y sube. La segunda, los pierde de forma significativa.
El coronavirus ha fomentado la búsqueda del espacio al aire libre, vivir en zonas más distantes y en contacto con la naturaleza, por lo que la vuelta a estas parcelaciones protagoniza un goteo incesante. La llegada del verano y las altísimas temperaturas termina multiplicando por cuatro esa población flotante. Pero también los incendios, como el ocurrido las emana pasada en el Lagar de la Cruz y del que no hubo que lamentar daños personales —sí la quema de casi 4 hectáreas de monte— avivan las alertas sobre esta concentración de residentes en zonas con mucha masa arbórea y, a veces, difíciles accesos.
Dotaciones para agua
Una coexistencia que desde hace más de una década se espera que sea regulada por el Plan Especial de Protección de la Sierra de Córdoba. Ordenar la habitabilidad, con las garantías ambientales, los usos recreativos y los menos lúdicos. Una decisión que quema en las manos de las fuerzas políticas cada vez que intentan avanzar. La realidad, por contra es otra, y la asunción de este auge de los pobladores de a Sierra genera también necesidades que cada vez más se plantan en la puerta del despacho del responsable municipal de turno. Llámese por ejemplo el tema del agua.
En estos momentos ha abiertos tres frentes para reforzar el servicio de abastecimiento y saneamiento en puntos como las barriadas periféricas de Trassierra y Cerro Muriano o la regulación de núcleos como el de Las Jaras. Respecto a las dos primeras, la Junta y el Ayuntamiento de Córdoba invertirán 24 millones para actuaciones de saneamiento y abastecimiento en los próximos años, a razón de 17 millones el Gobierno autonómico y el resto de las arcas municipales.
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En el segundo caso, el Consistorio intenta reordenar la precariedad y alegalidad del sistema de abastecimiento de una zona como Las Jaras, donde viven casi medio millar de personas, y pretende resolver la falta de respuesta de la empresa que se encargaba del suministro. La Gerencia de Urbanismo ha intervenido para ayudar a los vecinos a encontrar una solución que podría terminar pasando hasta por el canal municipal. Sea como fuere, en ambos casos la llegada de estas dotaciones los afianza.
En todo este contexto, los números hablan ya de un total de 6.123 residentes en los 33 núcleos poblaciones de la Sierra de Córdoba, según los datos del INE. Eso significa respecto a 2017 un 4 por ciento más (227 habitantes en valores absolutos), si bien faltan aún por computarse datos de 2021 y 2022.
Existen unos 33 núcleos poblaciones en el monte. Sus residentes han aumentado un 4% desde 2017 a 2021
Precisamente la zona de Las Jaras es una de las que más ha crecido en este tiempo. Situada en el enclave de Los Arenales, tanto la primera como Las Solanas del Pilar, han aumentado su población en un 20% y 42% en estos últimos años. El grueso del área ha pasado de 446 a 533 habitantes.
En la parte de las Ermitas, cerca de donde se produjo la semana pasada el siniestro del Lagar de la Cruz, hay dos puntos que varían de manera importante, como son los casos de Torrehoria (24,3%) y Guardentera (53,8%). Entre ambos pasan de 40 a 66 residentes, un guarismo bajo en términos absolutos. Mientras que en El Negrete se mantiene la población en torno a 175 vecinos. El Jardinito y El Melgarejo bajan sus moradores. En total, en el entorno del enclave ermitaño viven 369 personas.
El entorno de Los Morales y Nuestra Señora de Linares registran leves subidas. Más en la segunda que en el primero (con 223 habitantes). Puntos como Doña Manuela, Peñatejada y Torreblanca —que días atrás reclamaron una línea de conexión de Aucorsa— incrementan entre un 4,5% y un 20% a sus vecinos. Todo este enclave del noreste suma ya 3.065 habitantes, casi 200 más en estos últimos años.
Santa María de Trassierra, Castillo de la Albaida, Cerro Muriano y Santa Domingo son las otras áreas urbanas más destacadas. En la primera se ha mantenido población con el caso del Salado (+31%) como el más destacado. Casilla del Aire es la parcelación que más ha crecido este tiempo en la Sierra, con un 68 por ciento más de habitantes. Mientras que Cerro Muriano y Santo Domingo bajan censo.