Los Pedroches y El Guadiato
La crisis del agua en el Norte de Córdoba: una chapuza de la que nadie responde
A pocas horas de que el PP asuma la Diputación, competente en el problema con el Gobierno, crecen las protestas y quejas de los alcaldes del PSOE que antes callaban
Emproacsa descarta los cortes nocturnos ni 24 horas después de activarlos

El problema del agua en el Norte de la provincia de Córdoba ha traspasado la línea roja. Un grupo de vecinos de Espiel con su alcalde, el popular Antonio Bejarano a la cabeza, intentó el lunes por la noche impedir que los técnicos de Emproacsacortasen el suministro en los depósitos municipales. Casi lo mismo hizo el de Villanueva del Rey. Ayer hubo concentraciones en Pozoblanco y Villanueva de Córdoba y para hoy en Hinojosa.
El alcalde de El Viso, el socialista Juan Díaz, a la sazón presidente de la Mancomunidad de Los Pedroches, anunció una carta a Pedro Sánchez y Juanma Moreno para que pongan solución a la falta de agua y su potabilización -anclada desde hace dos meses-. Y vecinos, agricultores y empresarios están que trinan y lo ven todo «tercermundista».
El estado de las cosas se resume en pocas palabras: preocupación e indignación. Pero nadie parece asumir responsabilidades en una chapuza de bombeo de emergencia que ha costado 4,3 millones de euros al Gobierno más 2,3 en gasoil a la Diputación para que funcionen los grupos electrógenos que llevan fallando desde que empezó a funcionar el sistema 'ungido' por las dos administraciones controladas por el PSOE en contraposición a las propuestas del PP.
Una administración, la supramunicipal, que, en pocas horas estará en manos de los populares para su gestión. Unos momentos que coinciden con la elevación del tono y las protestas de los alcaldes socialistas (también los del PP) que en estas últimas semanas y en más de un año de problemas con el suministro no han levantado la voz. La Confederación del Guadiana y la del Guadalquivir se decantaron por la solución de enlazar La Colada con Sierra Boyera por ser más rápida y económica que unirla con Puente Nuevo.
A sabiendas de la mala calidad del agua
Lo hicieron a sabiendas de la mala calidad del agua del primer de los embalses -informes técnicos de 2022 del órgano de cuenca del Guadiana así lo atestiguaban, como informó ABC-, donde se prohíbe el baño y la Consejería de Salud terminó impidiendo su consumo humano por incumplirse los parámetros legales del carbono orgánico total (COT). Más de dos meses han pasado y no se ha resuelto el problema, pese a anunciarse tratamientos con ozono y ahora ósmosis.
Emproacsa estuvo suministrando agua turbia durante días y los vecinos empezaron a quejarse hasta que las analíticas realizadas en Semana Santa obligaron a cortar por lo sano. Luego llegó el reparto de agua con cisternas diarias que hace una semana que se ha reducido incluso. Hasta entonces, las 'peregrinaciones' de los alcaldes del PSOE y otros cargos orgánicos junto con la subdelegada del Gobierno y el presidente de la Diputación a La Colada para hacerse fotos y reclamarle a la Junta el compromiso de terminar la red secundaria de este embalse -que los socialistas frenaron cuando gobernaban hace quince años- habían sido continuas.
La puesta de largo del bombeo
Y luego, en la puesta de largo del bombeo, tampoco faltaron las instantáneas y el nutrido grupo institucional para dejar constancia de que el problema lo habían resuelto. Ahora conocemos que la empresa provincial no ha cesado de advertir a la Confederación del Guadiana de que los grupos electrógenos que tenían que mover la mecánica para sacar agua y repartirla fallaron desde el primer momento hasta el punto de que la pasada semana uno dejó ya de funcionar y el resto iba al ralentí. Lo que se está planteando en estos momentos es incluso cambiarlos todos.
Apenas un 25% del agua necesaria era la que salía por las tuberías del pantano hace unos días, antes de decidir los cortes nocturnos a prisa y corriendo el lunes y dar marcha atrás ayer mismo. «Lamentamos que la Junta siga enredando con las competencias, por lo que el Gobierno ha decidido hacerse cargo de la situación y la va a financiar. No queremos más enredos; soluciones».
La solución que ha pinchado
Esto decía la subdelegada del Gobierno, Rafi Valenzuela, hace un año de esta solución que ha pinchado por completo. Y con esta panorama, la preocupación cunde también en el seno de las filas populares. El mismo lunes, el teléfono del delegado del Gobierno andaluz en Córdoba, Adolfo Molina, echaba humo con las llamadas de los regidores de su partido en la zona por el corte de suministro y la situación crítica de verse sin agua para consumo humano y sin ella para cualquier otro uso de la noche a la mañana y con temperaturas altísimas.
Salvador Fuentes será nombrado presidente de la Diputación de Córdoba este viernes y ya tiene anotado en la agenda casi un primer viaje al Norte para aterrizar sobre un problema donde el acuerdo con la Junta para so rápida mejoría será clave. Donde tampoco se descartan cambios será en Emproacsa, cuyo gerente actual, el ex delegado socialista de Medio Ambiente Francisco de Paula Algar, parece tener los días contados, máxime con este final de mandato. Lo cierto es que el PP debe abrochar varias actuaciones a corto, medio y largo plazo para dar por zanjado el déficit estructural y coyuntural que padecen unos 80.000 cordobeses.