Muerte de un ultraViolencia con denominación de origen

Para el nacionalismo de izquierda, en este caso gallego, incluso la violencia tiene denominación de origen. El BNG cargó ayer contra las bestias del Frente Atlético –peña a la que su portavoz calificó de «nazi y fascista»– que acabaron con la vida de un aficionado del Deportivo de La Coruña. Hasta ahí, todo más o menos correcto. Se echa en falta en la denuncia del BNG, sin embargo, unas breves palabras sobre la catadura moral y política de los Riazor Blues y el resto de radicales que de manera premeditada y salvaje se pelearon con los ultras del Atlético. La violencia no puede ser tolerada en función de su procedencia, geográfica o ideológica.