30 MIRADAS SOBRE LA MEZQUITA-CATEDRAL
ABC recoge la opinión de profesionales relevantes y ciudadanos sobre cuál es su visión del principal monumento y templo de la ciudad en una efemérides de relevancia
POLIÉDRICA. Así es la Mezquita-Catedral de Córdoba. Un monumento que, por su carácter de joya, no tiene una faceta sino tantas visiones como quien lo mira. Un arquitecto destaca la relevancia de la Unesco para la consecución de fondos para la rehabilitación mientras que una niña muestra con inocencia su impacto ante la grandeza. Un músico recalca la sonoridad del monumento y un empresario turístico retrata las grandes consecuencias económicas que tiene para el conjunto del sector servicios. Una comerciante retrata su valor sentimental y un escritor del éxito de la talla de Ildefonso Falcones, celebra la suerte que ha supuesto que el monumento siga vivo casi tal y como fue concebido.
¿Qué es la Mezquita-Catedral? Pues todo eso y, probablemente, más. Monumento, referencia cultural, lugar de culto, espacio de impronta histórica, un escenario de investigación científica, la sede de la diócesis de Córdoba, el lugar que usaron los musulmanes para orar en el momento en el que la ciudad tuvo una mayor proyección mundial.
La Unesco galardonó hace treinta años, precisamente, el testimonio de la riqueza hispanomusulmana y la enorme influencia de las diversas culturas mediterráneas en su configuración. Desde la desaparición de la basílica de San Vicente hasta nuestros días. Y esa capacidad de actualización ha sido posible con las puertas abiertas durante siglos. La Mezquita-Catedral no ha dejado de tener usos y cuidados ni un día desde su construcción. Eso es, según los reconocimientos internacionales, lo que ha permitido que llegue hasta nuestros días conservando la esencia de su riqueza arquitectónica y con planes suficientes de restauración que dependen de los presupuestos públicos pero también del dinero que se recauda por la venta de entradas para las visitas del monumento.
Diez años después de la declaración Unesco, la agencia de la ONU para la educación y la cultura dedicidió extender la declaración a la parte del Casco Histórico como una ampliación de la originaria de la Mezquita, de la que se celebran las tres décadas en estos días. Y la realidad es que el monumento tiene una influencia tan enorme que ha condicionado desde la configuración arquitectónica hasta muchas aspectos menos conocidos de la vida diaria. Durante años, por ejemplo, buena parte de los cordobeses tenían en sus casas el agua potable que le facilitaba el Cabildo.
Ahora es Medina Azahara la que ha iniciado, más tarde que pronto, el camino que lleva a la Unesco. En su día, se descartó presentar en un mismo expediente ambos bienes aunque la realidad es que uno y otro forman parte de un periodo histórico de esplendor. También existe un proyecto para que la Unesco amplíe los márgenes de la zona del Casco Histórico que fue considerada como Patrimonio de la Humanidad de forma que recoja, en su integridad, los barrios de la ciudad antigua de Córdoba. Un reto nuevo.