
«Esta es la peor experiencia de mi vida, no tengo nada que ver con la droga»
La Audiencia Provincial juzga por tráfico de cocaína a un puertorrealeño cuya inocencia fue reivindicada por sus vecinos con la recogida de 2.000 firmas Su abogado considera insuficiente el testimonio de los policías que lo detuvieron
CÁDIZ Actualizado: Guardar«Soy inocente. Nunca he tenido nada que ver con el mundo de la droga». Así de vehemente se declaró ayer ante el tribunal de la Audiencia Jesús C. S., el vecino puertorrealeño cuya detención hace un año por un supuesto tráfico de cocaína movilizó al pueblo de Puerto Real, donde se recogieron miles de firmas de vecinos para reivindicar su inocencia. Incluso el Ayuntamiento puertorrealeño manifestó su apoyo en un pleno, en el que defendió también a este empleado de Astilleros.
Las firmas vecinales no lograron convencer, sin embargo, a la Fiscalía, que lo acusa de un delito por tráfico de droga, apoyándose en el testimonio y los atestados de la Policía Nacional, que sorprendió a Jesús cuando supuestamente entregaba un paquete con 800 gramos de cocaína a una mujer jerezana -Dolores S. B.-, que estaba siendo vigilada por la Policía, y que ayer se sentó también ante el tribunal, trasladada desde la cárcel de Puerto III donde fue encarcelada. Ayer también se declaró «inocente».
Por este delito, la fiscal pide una pena de siete años para él y de ocho años para ella, además de sendas multas de 90.000 euros a cada uno.
Aquel 20 de septiembre de 2008, Dolores S. B. y Jesús C. S. se cruzaron en sus coches por el llamado Camino Real, un carril sin asfaltar a las afueras de Puerto Real, junto a la carretera de Paterna, que es utilizado habitualmente por ciclistas y senderistas.
Según ellos, aquélla fue la primera vez que se vieron en su vida. Un encuentro casual, en el que no se dijeron ni una palabra. Él acudía a una finca cercana con su hijo de cuatro años. Y ella iba a pasear con su hijo enfermo de 15.
Un encuentro no casual
La fiscal, sin embargo, considera que el encuentro no tuvo nada de casual y que en el breve tiempo en que se cruzaron, Jesús le entregó a ella los 800 gramos de coca en ocho bolas envueltas en una bolsa. Para apoyar su acusación, cuenta con la droga, que fue encontrada en unos matorrales donde supuestamente el hijo de Dolores la arrojó antes de la detención. La fiscal cuenta, además, con el testimonio de los agentes de la Policía que detuvieron a Jesús y Dolores en la cañada, y que aseguran haber sido testigos del supuesto intercambio mientras seguían los pasos de la mujer. Ayer, estos agentes -en calidad de testigos- reconstruyeron paso por paso la narración de los hechos ante el tribunal. Aunque las defensas de los acusados, representados por los abogados Manuel Montaño y Ricardo Muñoz, pusieron en duda que pudieran haber visto nada.
Visto para sentencia
Las defensas consideraron, además, que la prueba testifical resulta insuficiente para condenar a los acusados, de los que piden la absolución. Se quejaron, además, de lo «mal hecha» que había sido llevada la instrucción por el juez, ya que echaron en falta, por ejemplo, una reconstrucción de los hechos sobre el terreno, que aclarase si los acusados pudieron ser vistos con nitidez o no.
De hecho, el propio presidente del tribunal, Lorenzo del Río, tuvo que pedir ayer a los testigos durante la vista que hicieran un croquis a mano del carril y la situación de los acusados, para aclarar cómo se produjo el intercambio de la droga. El caso ha quedado visto para sentencia.