De la Vega defiende la reforma de la ley de libertad religiosa
El Ejecutivo garantiza que no actuará contra la Iglesia Católica y confía en contar con el respaldo del PP
Actualizado: GuardarEl Ejecutivo defiende la reforma de la ley de libertad religiosa, aprobada hace 28 años, para adecuarla a la realidad actual. El presidente del Gobierno y la vicepresidenta garantizaron que esta modificación legal «no va contra nadie», ni contra la Iglesia Católica ni contra ninguna otra creencia. Se trata, sin más, de actualizar unas disposiciones legales aprobadas en 1980, cuando la sociedad era muy diferente a la actual, explicó María Teresa Fernández de la Vega.
La portavoz gubernamental mostró su «sorpresa» por las críticas a una reforma que aún no se ha producido y de la que ni siquiera hay un borrador. Los cálculos gubernamentales son tener un anteproyecto para el próximo verano. El Ejecutivo piensa consultar los sectores afectados y con los grupos parlamentarios a fin de contar, según la vicepresidenta, «con el mayor consenso posible» y que no sea una reforma problemática con protestas callejeras.
Fernández de la Vega justificó los cambios por «la pluralidad social» existente hoy, ya que hay «nuevos colectivos de ciudadanos» a los que se debe respetar su confesión religiosa. Se refería, entre otros, a los contingentes de inmigrantes musulmanes del norte de África, los latinoamericanos que profesan creencias protestantes o la creciente colonia judía.
Recordó asimismo la doctrina del Tribunal Constitucional que recomienda atender «el pluralismo religioso» para que ninguna confesión tenga un tratamiento discriminatorio. Defendió, además, que se incluya la reforma dentro del Plan de Derechos Humanos aprobado ayer por el Consejo de Ministros porque el derecho a la libertad religiosa está recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución española.
Aunque Fernández de la Vega abogó por pactar la modificación legal con un consenso amplio, el jefe del Ejecutivo no puso las cosas fáciles desde Bruselas, donde asistió al Consejo Europeo. José Luis Rodríguez Zapatero consideró que el PP es «muy conservador», una fuerza de las que «no quiere que nada cambie, nada se mueva».
Laicista
El presidente del Gobierno señaló que la ley en vigor es «mejorable» y nadie debe esperar una ofensiva «laicista» por parte de los socialistas, un concepto, dijo, que no se comprende bien. Laicismo, explicó, es una «idea democrática» ya que reconoce que todas las opciones religiosas son iguales y el Estado debe ser neutral en sus relaciones con ellas, sin preferencias por ninguna.
Precisó, de todos modos, que la Iglesia Católica no tiene por qué albergar ningún temor por la reforma, pues la Constitución establece que tendrá una relación «muy favorable» con el Estado.