Los jóvenes aúpan a la extrema derecha austriaca
El partido radical arrasa en las urnas, que castigan a la coalición creada entre los socialdemócratas y los conservadores
Actualizado: GuardarLos adolescentes austriacos tendieron el domingo la alfombra roja a la extrema derecha y castigaron a la coalición entre socialdemócratas y conservadores, que ha gobernado el país centroeuropeo desde el 11 de enero de 2007. Los mensajes de orientación xenófoba, unidos al apogeo de la eurofobia y la preocupación por la carestía de la vida lanzados por los partidos populares, han calado hondo entre estos electores primerizos. Por primera vez en Europa, los jóvenes a partir de 16 años pudieron votar en unas legislativas -alrededor de 184.000 nuevos votantes- y su apoyo resultó decisivo.
Esta medida de reducir la edad del electorado fue aprobada en mayo del año pasado por la alianza formada por el Partido Socialdemócrata (SPÖ) y el Partido Popular (ÖVP), ajenos de que esa decisión les iba a proporcionar un fuerte retroceso en las urnas. Pese a que ambos partidos se mantienen como el primero y el segundo más votados, ven cómo la ultraderecha se está apoderando de sus seguidores, sobre todo, entre los menores de 30 años, trabajadores poco cualificados y muchos inmigrantes nacionalizados.
La crisis y la falta de efectividad de las dos grandes formaciones tradicionales encendió aún más los ánimos de una población austriaca furiosa. Pero los simpatizantes de los dos partidos de credo ultranacionalista, el Liberal (FPÖ) y la Alianza para el Futuro de Austria (BZÖ), ya no suman exclusivamente el voto de los más recalcitrantes, sino que sus ideas han seducido a las nuevas generaciones.
Así ha entrado de nuevo en escena el populista de derechas Jörg Haider, actual jefe de Gobierno de la sureña región de Carintia, con una retórica más moderada. Su insistencia en la seguridad y su defensa de los «valores tradicionales austriacos» han sido el principal reclamo del BZÖ.
Mitin en discotecas
Pero sin duda el gran vencedor fue su discípulo y rival, Heinz Christian Strache, líder del también opositor FPÖ, con una carta de presentación que ha generado grandes expectativas entre el ideario juvenil.
Strache se ha metido a los jóvenes en el bolsillo cantando rap en las discotecas y al retratarse como si fuera el revolucionario Ernesto Che Guevara con el lema en castellano : «Vota al partido de la libertad». Un rebelde social, que incluso tiene su propio cómic, en el que aparece como un superhéroe.
Tanto Haider como Strache han hecho campaña en centros de formación y salas de fiesta, mientras que los demás partidos han recurrido a figuras de segunda fila para enganchar a los jóvenes. Unos adolescentes obnubilados por un cóctel de ideas que ha otorgado a la ultraderecha casi el 30% de los votos.
El peligro es inminente, aunque la dimisión del democristiano Wilhelm Molterer por el descalabro de su partido puede paralizar el avance radical en favor de un nuevo pacto entre democristianos y socialistas.