Las dificultades para quedarse embarazada se duplican a los 35
La edad en la que las españolas deciden ser madres se retrasa tanto que los programas de fertilización se han mutiplicado por tres en la última década
Actualizado: GuardarLos hijos se tienen ya tan tarde que la mayoría de las mujeres abraza la maternidad cuando sus ovarios ya han decidido dejar de trabajar. Las parejas dicen sí cuando la naturaleza comienza a decir no. Convencida de que algo no funciona del todo bien, la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) celebró ayer en Bilbao una jornada profesional sobre atención a la pareja estéril, dirigida a médicos de familia. Al ser los más cercanos al ciudadano, son también los que, en teoría, lo tienen mejor para trasladarle cualquier información, del tipo que sea.
Un informe elaborado por la organización promotora del encuentro de ayer revela que las dificultades para engendrar se multiplican por dos a partir de los 35 años, según informó la ginecóloga Olga Ramón, responsable del encuentro. El ovario no vive eternamente. «Comienza a envejecer mucho antes que el resto de nuestros órganos. Nosotras podemos vivir hasta los 90, pero los ovarios dejarán de funcionar irremediablemente, como mucho, a los cincuenta», recuerda la delegada de la SEF en el País Vasco.
Los datos no dejan lugar a dudas. Sin tener ninguna enfermedad asociada, ningún problema de salud que dificulte el embarazo, por ley natural, el 15% de las mujeres se queda estéril entre los 30 y 34 años. La vida continúa, pero la capacidad de darla se agota. Esa cifra se duplica, llega hasta el 30%, en el grupo de mujeres con edades comprendidas entre los 35 y los 39. Curiosamente, en los cinco años siguientes pasa lo mismo. El 64% de las mujeres de 40 a 44 años, dos tercios de la población femenina, deja atrás la maternidad para comenzar a vivir un nuevo tiempo. Otra vez, el doble.
¿Qué problema tienen los ginecólogos? Que no pueden hacer milagros. Por muchas, y cada vez mejores, técnicas de reproducción asistida que existan, la edad es un factor determinante del éxito de cualquier programa. Se utilice la técnica que se utilice, la consecución del embarazo que se busque es más fácil cuanto más joven sea la madre; o dicho de otra forma: a mayor edad, mayor dificultad.
«Demasiado tarde»
Todos los datos apuntan en la misma dirección, según revela el informe de la SEF, conocido ayer. Es probable que una de las principales causas que ha retrasado la edad del matrimonio en España son las dificultades -cada vez mayores- para alcanzar la estabilidad económica y laboral, especialmente entre las mujeres. También influye el deseo de muchas parejas de disfrutar una vida en común antes de dar determinados pasos. Estos y otros motivos, los que sean, han retrasado la edad del matrimonio.
En 1986, hace 20 años, la mayoría de la población se casaba cuando tenía entre 25 y 29 años. Diez años después, la toma de esa decisión se retrasó a los 30 y 34 y, según datos facilitados por el Instituto Vasco de Estadística, el Eustat, en la actualidad, la cifra de casamientos en una franja y la otra es prácticamente igual. Es más, unas mil parejas dan cada año el sí quiero a la edad de 35 a 39 años, es decir, cuando la tasa de esterilidad se dispara.
La boda, en cualquier caso, no implica la decisión de ser padres. A menudo, la maternidad tiene que esperar todavía unos años más. En las últimas dos décadas, la edad del primer parto se ha retrasado de cinco a siete años. En el conjunto de España, las mujeres dan a luz por primera vez a los 32 años. En Cruces, hospital vizcaíno donde trabaja la responsable de las jornada de ayer, esa edad media se sitúa en 29. «Es demasiado tarde», recalca la especialista. «No es de extrañar» que el número de ciclos de reproducción asistida que se practica en el país se haya multiplicado por tres en los últimos diez años. En 1999 se contabilizaron 9.078; sólo cinco años después, en 2004, se llegó a los 27.481. Son sólo cifras, pero tras ellas siempre se ocultan problemas humanos.